María José Gómez Yubero

María José Gómez Yubero 1

María José Gómez Yubero 2

El Euribor sigue siendo una referencia clave en el sistema financiero europeo por su carácter prospectivo y su utilidad en el crédito y la gestión de riesgos. Su continuidad no responde a inercia, sino a una función económica que no cubren plenamente las tasas libres de riesgo. No obstante, su sostenibilidad exige avanzar hacia un modelo más eficiente, apoyado en una mejor utilización de los datos de mercado.

  1. Introducción

Tras casi tres décadas desde su creación, el Euribor continúa desempeñando un papel central en el sistema financiero europeo. Su continuidad resulta particularmente relevante en un contexto en el que otros índices interbancarios, como el LIBOR, han sido eliminados y sustituidos por tasas libres de riesgo. Lejos de seguir esta misma trayectoria, Europa optó por preservar el Euribor mediante una profunda reforma metodológica, regulatoria e institucional.

Esta decisión no fue meramente conservadora, sino que respondió a una realidad estructural: la necesidad de contar con un índice a plazo, de carácter prospectivo, capaz de reflejar las condiciones de financiación bancaria y de servir como referencia en contratos financieros de largo plazo. En particular, su relevancia en el crédito minorista y en la gestión del riesgo de tipo de interés ha justificado su convivencia con tasas overnight como el €STR.

En este contexto, el presente artículo analiza el papel actual del Euribor en el nuevo entorno de índices de referencia, caracterizado por la coexistencia con tasas libres de riesgo, y examina sus principales fortalezas, limitaciones y posibles líneas de evolución futura.

  1. El nuevo paradigma de los índices de referencia

La crisis financiera global puso de manifiesto importantes deficiencias en el funcionamiento de los índices interbancarios tradicionales, especialmente aquellos basados en estimaciones declarativas. Los episodios de manipulación y la reducción de la actividad en los mercados subyacentes llevaron a una pérdida significativa de confianza y desencadenaron una reforma internacional coordinada por el FSB.

El nuevo paradigma se articula en torno a tres pilares: el refuerzo de la gobernanza, el uso preferente de datos de transacciones reales y una mayor implicación de las autoridades públicas. En paralelo, se desarrollaron nuevas referencias basadas en tasas libres de riesgo, como el €STR en la zona del euro, construidas a partir de datos observables y con menor exposición al riesgo de crédito bancario.

Sin embargo, la introducción de estas nuevas tasas no ha eliminado la necesidad de contar con referencias a plazo. Mientras que el €STR proporciona una medida robusta del coste de financiación a un día, su naturaleza limita su utilidad en determinados contratos. En este contexto, el Euribor continúa desempeñando un papel central como referencia a plazo y de carácter prospectivo, al tiempo que se han desarrollado tanto referencias retrospectivas basadas en la capitalización compuesta del €STR (compounded €STR) como tasas a plazo prospectivas, como el EFTERM, calculadas a partir de mercados de derivados. Esta configuración ha dado lugar a un modelo de coexistencia entre el Euribor y las tasas libres de riesgo, configurando un ecosistema de referencias más diverso y funcional.

  1. Utilidad económica del Euribor

Desde el punto de vista económico, el Euribor mantiene una utilidad diferenciada en el sistema financiero europeo. Su principal característica es su naturaleza prospectiva, que permite conocer el tipo de interés aplicable al inicio del periodo, incorporando las expectativas del mercado sobre la evolución futura de la política monetaria.

A diferencia de las tasas basadas en el €STR con enfoque retrospectivo, como el compounded €STR, el Euribor refleja no solo el nivel general de los tipos de interés, sino también las condiciones de financiación del sistema bancario, al incorporar una prima de riesgo de crédito. Esta característica resulta especialmente relevante en la valoración de instrumentos financieros y en la gestión del riesgo.

En el ámbito del crédito minorista, esta dimensión adquiere una relevancia particular. En países como España, el Euribor a doce meses, utilizado en su versión de media mensual (conocido como Euribor hipotecario), atenúa la volatilidad diaria y proporciona estabilidad a los prestatarios, sin perder la señal de mercado. Además, el marco normativo exige que el tipo de interés aplicable en los contratos de crédito se determine con anterioridad al inicio del periodo de devengo, lo que favorece el uso de índices prospectivos a plazo.

María José Gómez Yubero 3

La comparación con referencias alternativas basadas en el €STR refuerza esta idea. Índices prospectivos como el EFTERM presentan una elevada correlación con el Euribor, pero su nivel difiere fundamentalmente por la ausencia de una prima de crédito. En consecuencia, su utilización como referencia principal o como mecanismo de sustitución requeriría la incorporación de un spread de crédito para preservar la neutralidad económica.

María José Gómez Yubero 4

En definitiva, el Euribor y el €STR no deben interpretarse como referencias sustitutivas, sino como elementos complementarios dentro de un mismo sistema. Mientras el €STR actúa como un indicador robusto del coste de financiación a corto plazo prácticamente libre de riesgo, el Euribor proporciona una señal a plazo que incorpora expectativas y condiciones de crédito.

  1. Fortalezas y limitaciones estructurales

El Euribor presenta un conjunto de fortalezas que explican su continuidad. En primer lugar, su marco regulatorio y de supervisión, reforzado tras la entrada en vigor del Reglamento europeo de índices de referencia (BMR), ha elevado significativamente los estándares de transparencia, control e integridad.

En segundo lugar, la evolución de su metodología hacia un enfoque basado en transacciones reales ha mejorado su representatividad y reducido la dependencia de elementos subjetivos. La definitiva eliminación del juicio experto en 2024 constituye un hito relevante en este proceso.

En tercer lugar, su elevada aceptación en el mercado, especialmente en contratos a largo plazo, genera importantes efectos de red que dificultan su sustitución y contribuyen a la estabilidad del sistema financiero.

No obstante, el Euribor también presenta limitaciones estructurales. La más relevante es la dependencia de un número reducido de entidades contribuidoras, en un contexto de menor actividad en el mercado monetario no garantizado. Esta circunstancia puede afectar a su eficiencia y plantea desafíos en términos de sostenibilidad.

A ello se suma el coste asociado a la participación en el panel, que da lugar a incentivos desequilibrados y al fenómeno del free rider. Asimismo, el aprovechamiento limitado de fuentes de información más amplias, como el Money Market Statistical Reporting (MMSR) del Banco Central Europeo (BCE), sugiere la existencia de margen de mejora en términos de eficiencia operativa.

  1. Líneas de evolución futura

El futuro del Euribor no se plantea en términos de sustitución, sino de adaptación. El objetivo es mejorar su eficiencia y sostenibilidad sin comprometer su utilidad económica ni su credibilidad.

En este contexto, una de las principales líneas de evolución es el posible aprovechamiento más directo de los datos del MMSR, que ofrecen una base amplia y representativa de transacciones del mercado monetario. Su utilización permitiría reducir la dependencia del panel de contribuidores y mejorar la base empírica del índice.

Los análisis realizados muestran que un Euribor calculado exclusivamente a partir de datos del MMSR presenta diferencias muy reducidas respecto al índice actual, lo que confirma su solidez. No obstante, cualquier evolución en esta dirección debe preservar la definición del índice y los mecanismos que garantizan su continuidad en situaciones de estrés.

Desde el punto de vista institucional, la integración de estos datos plantea retos relevantes, especialmente en relación con la confidencialidad y la delimitación de responsabilidades entre el BCE y el administrador del índice. En este sentido, se pueden plantear alternativas como el acceso a datos agregados o el uso del BCE como agente técnico de cálculo.

Por último, cabe considerar la evolución del modelo de supervisión hacia un mayor protagonismo de las autoridades públicas frente a las auditorías privadas, lo que podría mejorar la coherencia del sistema y reducir costes.

  1. Conclusión

El Euribor continúa siendo una pieza clave del sistema financiero europeo. Su continuidad frente a otros índices interbancarios refleja su utilidad económica y su capacidad de adaptación a un entorno cambiante.

El reto no reside tanto en su utilidad como en la eficiencia de su modelo operativo. La limitada base de contribuidores, los costes asociados y el aprovechamiento incompleto de fuentes de datos más amplias apuntan a la necesidad de una evolución que refuerce su sostenibilidad.

***

 

María José Gómez Yubero (*)

Mayo de 2026

 

(*) Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva de su autora y, en ningún caso, pueden atribuirse a la CNMV, institución para la que trabaja.

 

Este artículo se basa en el Documento Ocasional publicado por la CNMV “Tres décadas de Euribor: viabilidad y perspectivas de evolución”, Gómez Yubero, M. J., Ollero García-Agulló, I., y Palomero Aguilar, M. (2026, febrero).